Es tanta la ansiedad en las personas de llegar a la instancia de salir de vacaciones para descansar, dormir hasta tarde y relajarse que NUNCA nos cuestionamos en lo que pasa después que finalizan, cuando regresamos a la rutina después de las vacaciones y como afecta a nuestros animales este cambio.
Las vacaciones suelen ser un período especial: más tiempo juntos, horarios flexibles, paseos distintos, siestas compartidas y una mayor presencia emocional de los tutores.
Para muchos perros (y gatos también), este tiempo se vive como una etapa de mayor conexión y seguridad.
Pero cuando las vacaciones terminan y la rutina vuelve, algo cambia… y nuestros animales lo sienten 💔.
¿Por qué el regreso a la rutina puede ser difícil para ellos, alguna vez te lo has planteado?
Los animales son altamente sensibles a los cambios de rutina, horarios y disponibilidad emocional de sus tutores y esto incluye a los felinos, esto de que son independientes y que sólo regresan a nosotros cuando nos necesitan, no es tan cierto como se pensaba antiguamente.
Cuando pasamos de estar “mucho tiempo juntos” a volver al trabajo, estudios o compromisos, pueden aparecer:
- Inquietud o ansiedad
- Vocalizaciones excesivas
- Conductas destructivas
- Mayor demanda de atención
- Cambios en el apetito o el descanso
- Dificultad para quedarse solos
Esto no es “maña” ni “regresión”. Es una respuesta emocional a la pérdida de previsibilidad y presencia.
Veámoslo desde su mirada emocional
Durante las vacaciones, muchos animales:
- Ajustan su sistema nervioso a mayor compañía.
- Se sienten más contenidos y regulados.
- Asocian ciertos momentos del día con seguridad y calma.
Cuando eso desaparece de forma brusca, el cuerpo entra en estado de alerta.
El animal no entiende “volvemos al trabajo”, solo percibe que su base segura cambia.
Entonces….¿Cómo sabes de que tu perro o gato está sintiendo el cambio?
Algunas señales sutiles (y otras más evidentes) pueden ser:
- Sigue a su tutor por toda la casa.
- Duerme menos o descansa con dificultad.
- Aumenta la excitación antes de que salgas.
- Se muestra más sensible a ruidos o estímulos.
- Busca más contacto físico o, por el contrario, se retrae.
Todas son formas de comunicar:
👉 “Algo cambió y no sé cómo manejarlo todavía.”
Entonces… ¿Cómo podemos ayudarlos a transitar este regreso?
La clave está en acompañar el cambio, no en ignorarlo.
Algunas recomendaciones prácticas:
1. Recupera la rutina de forma gradual
Si es posible, retoma horarios de paseo, comida y descanso de manera progresiva, no abrupta.
2. Anticípale los momentos de soledad
Salidas cortas y regresos sin sobreexcitación ayudan a regular emociones.
3. Prioriza calidad por sobre cantidad
Aunque tengas menos tiempo, un paseo consciente, un juego tranquilo o unos minutos de conexión real hacen una gran diferencia.
4. Mantén señales de seguridad
Objetos, olores, espacios predecibles y rutinas repetidas ayudan a que el animal se sienta contenido.
5. Escucha lo que su conducta te dice
Las conductas no son el problema: son el mensaje.
Acompañar este proceso no significa hacerlo perfecto.
Significa mirar a tu animal con empatía, comprender que también extraña, y recordarle —con acciones— que sigue siendo parte de tu vida.
El vínculo no se pierde con la rutina.
Se fortalece cuando somos conscientes de cómo el otro siente el cambio
Este contenido se basa en principios de etología, neurociencia afectiva y educación respetuosa, priorizando el bienestar emocional de los animales y el fortalecimiento del vínculo humano-animal.
Bibliografía:
Clothier, Suzanne.
McConnell, Patricia.
Rugaas, Turid.
Overall, Karen L.
Panksepp, Jaak.




